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Santa Marguerite Bourgeoys, Maestra

Hermana Louise Côté, CND

En 1640, Marguerite, entonces con 20 años de edad, decidió «entregarse al servicio de Dios». Ella solicitó la admisión a la congregación externa dirigida por las Canonesas de san Agustín (cuyo monasterio estaba ubicado en Troyes, en donde se encuentra hoy en día la Gendarmería). Las monjas habían establecido varias «escuelas pequeñas» en las áreas pobres de la ciudad. Entrenaron a las congréganistes como maestras. Marguerite recibió lecciones de pedagogía y se comprometió en la educación.

En estas «escuelas pequeñas» las niñas eran formadas como cristianas y se les enseñaba el catecismo, la lectura, la escritura, a contar y la costura.

La hermana Louise de Ste-Marie, directora de la congregación externa, era la hermana de Paul de Chomedey de Maisonneuve, fundador de Ville-Marie (Montreal, Canadá). Cuando él llegó a Troyes en 1652, la hermana Louise le recuerda a su hermano el deseo de las hermanas de participar en la misión en la Nueva Francia. El señor de Maisonneuve le explicó que todavía era imposible establecer un monasterio de monjas enclaustradas en Ville-Marie. Él le dijo que la colonia necesitaba maestras seculares.

A petición de ellas, él aceptó llevarse solamente una maestra, Marguerite Bourgeoys. Los relatos del Gobernador de Ville-Marie de las constantes dificultades y penurias experimentadas en la colonia inspiraron en Marguerite el deseo apasionado de entregarse a la misión. Ella declaró, «me ofrecí para ir y él me aceptó».

En 1658, el señor de Maisonneuve le cedió un establo de piedra en donde ella abrió, el 30 de abril, la primera escuela de la colonia. El palomar fue transformado en un desván que servía de habitación para las maestras. Al caer la noche, retiraban la escalera por temor a los iroqueses, tribu nativa muy hostil con los franceses. Ese año, la escuela les dio la bienvenida a ocho niños de los colonos con edad escolar. También había cinco niños en el kindergarten. Poco después, también recibieron a los niños de las tribus nativas. «Desde su inicio, en la escuela de la hermana Bourgeoys, la educación de las niñas del bosque era similar a la de las niñas francesas», escribió uno de sus biógrafos.

Al principio, Marguerite contaba con una joven mujer que le ayudaba con los niños pequeños. Cuando la joven mujer se casó, el reclutamiento de nuevas maestras para el establecimiento de la misión educativa se volvió importante. Marguerite regresó pronto a Troyes para buscar nuevas compañeras. De hecho, por esa razón, viajó tres veces a Francia. El viaje más corto duró treinta y un días, bajo condiciones que solo pueden imaginarse.

La misión de educación se expandió rápidamente. Desde 1676, se fundaron varias otras escuelas. En ese tiempo, los padres también estaban solicitando internados para sus hijas. Marguerite atendió su solicitud.

Alrededor de 1678, Marguerite pudo finalmente hacer realidad uno de sus deseos más queridos: abrir una escuela para los niños nativos. Ellas les enseñaban francés y les daban una educación.

A medida en que aumentaba el número de maestras, Marguerite les ofrecía los métodos de enseñanza de san Pierre Fourier que ella había recibido en Troyes. También les transmitía su propio conocimiento y experiencia que había adquirido. Algo tan importante como dar educación e instrucción a los niños no podía improvisarse.

Marguerite Bourgeoys no pensaba que era suficiente que sus hermanas se prepararan como maestras y tener la capacidad de comunicar su conocimiento. Ella sentía que era igualmente importante que estuvieran atentas a la formación humana de los niños encomendados bajo su cuidado.

Marguerite también transmitía a sus hermanas su propio respeto profundo por la dignidad de todas las personas. Los alumnos debían ser acogidos y tratados «sin distinción entre pobres y ricos, parientes, amigos o personas extranjeras, los bonitos o feos, dóciles o rebeldes…».

De esta manera, las jóvenes maestras de Ville-Marie adquirieron un mayor conocimiento, se familiarizaron con los principios pedagógicos y comenzaron su misión educativa.

La misión educadora de Marguerite Bourgeoys fue más allá de las paredes de la escuela. La mujer conocida como la «Madre de la Colonia» recibía en su casa a las jóvenes mujeres destinadas para establecer nuevas familias con el propósito de poblar la colonia. Estas pobres niñas huérfanas, a quienes Luis XIV había otorgado dotes eran conocidas como Filles du roi o las hijas del Rey. Marguerite las preparaba para su vida futura en este duro país y les ofrecía lo que consideraríamos hoy como «cursos de preparación para el matrimonio».

En 1668, para responder a las necesidades de la colonia, ella organizó y operó una granja. En 1676, abrió una casa, equivalente a una escuela de ciencias domésticas, conocida como La Providence, donde las jóvenes mujeres aprendían las habilidades necesarias para ese tiempo (hoy en día esta casa es la Maison Saint-Gabriel, en Montreal).

«Interpretar los signos de los tiempos», estar atentas a las necesidades de las demás personas y tratar de responder a ellas, ¿no es Marguerite poniendo toda su creatividad al servicio de la misión?

Marguerite Bourgeoys

Nació en Troyes en 1620

Bautizada en la iglesia Saint-Jean-au-Marché

Murió en Montreal (Canadá) en 1700

Canonizada por el papa Juan Pablo II en 1982

 

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