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Santa Marguerite Bourgeoys - Fundadora

Hermana Louise Côté, CND

En 1640, Marguerite tenía 20 años de edad. Después de una experiencia espiritual, ella decidió «entregarse al servicio de Dios». En ese tiempo, su guía espiritual era el Monseñor Gendret, sacerdote en la parroquia St-Nizier (Troyes). Ella escribió que su buen Padre le habló acerca de la vida religiosa. «Pero las Carmelitas me rechazaron aunque yo tenía una gran inclinación. Fui a otras, pero sin tener éxito».

Monseñor Gendret estaba consciente de los esfuerzos de Marguerite. Él estudió los atributos de la joven mujer que se encontraba bajo su guía, sus aspiraciones espirituales y su habilidad para atraer a los demás hacia ella. Él le habló a ella acerca de planear la fundación de una comunidad que pudiera honrar la vida de la Santísima Virgen. Se realizó un intento sin éxito en Troyes: del grupo inicial de tres, una de estas jóvenes mujeres murió, la otra se casó y Marguerite quedó sola. ¿Cuál era la voluntad de Dios para ella? Durante algún tiempo, ella continuó comprometiéndose a enseñar en las afueras de su ciudad natal. En 1643, ella hizo un voto de castidad y poco tiempo después un voto de pobreza.

En 1653, ella viajó a la Nueva Francia para convertirse en maestra en Ville-Marie (Montreal). ¿Significa esto que ella ya no aspiraba más a la vida religiosa?

El plan de fundar una comunidad no tuvo éxito en Francia. ¿Tendría más éxito en el Nuevo Mundo? Marguerite lo retomó de nuevo y creó una congregación religiosa y apostólica en donde las hermanas eran libres de ir a donde la misión las llevara. Este era un tiempo en el que generalmente la vida de una mujer religiosa todavía se desenvolvía detrás de las rejas del claustro. Ella y sus hermanas se convirtieron en las Filles séculières de la Congrégation de Notre-Dame. Para Marguerite, «dijo también que se podría ser verdaderamente monja sin velo ni toca».

En 1672, ella obtuvo las Cartas Patentes firmadas por Luis XIV que aseguraban la continuidad de su misión. En 1676, el Obispo de Quebec, François de Montmorency Laval, emitió una aprobación canónica para la Congregación. Sin embargo, la Regla de Vida no sería reconocida hasta 1698. La fundadora de la Congregación trabajó incansablemente para que sus hermanas fueran «hijas de la parroquia, hermanas sin claustro», miembros de un «Instituto para la vida apostólica».

Las primeras hermanas de la Congregación eran las mujeres jóvenes que Marguerite había traído consigo desde Francia para ayudarle en su misión educativa: cuatro durante su viaje de 1658 y seis durante el que realizó entre 1670 y 1672. A estas jóvenes mujeres solamente podía ofrecerles un techo (un establo sencillo y restaurado) y para la comida «pan y sopa».

En 1678,  Marguerite recibió en su Congregación a las primeras hermanas nacidas en Canadá. En dos años, entraron nueve jóvenes mujeres al noviciado – ocho canadienses y una de Francia. Entre ellas estaba Marie Barbier quien, en 1693, sucedió a Marguerite Bourgeoys como superiora. Las amerindias también eran bienvenidas en la Congregación.

Marguerite Bourgeoys animaba a sus hijas a que imitaran la vida de la Santísima Virgen cuando estaba en el mundo. «La Santísima Virgen nunca fue enclaustrada. Ella vivió bien retirada en la soledad interior, pero nunca se eximió de ningún viaje cuando hubo algún bien que hacer o alguna obra de caridad que ejercer».

Ella comparaba a su Congregación con una pequeña parcela en el jardín de la Iglesia: «Todo el cristianismo es como un jardín grande que Dios ha creado y todas las comunidades son otras tantas parcelas en este jardín grande. La nuestra, tan pequeña como es, no deja de ser una de estas pequeñas parcelas que el Jardinero se ha reservado para poner una cantidad de plantas y flores. Estando en esta pequeña  parcela, son todas distintas en color, en olor, en sabor».

Dentro de la Congregación, Marguerite deseaba que el ministerio de autoridad fuera ejercido utilizando el principio de corresponsabilidad. Ella escribió «La superiora debe hacer de común acuerdo todas las cosas generales». La tradición relata que al inicio de la Congregación, las hermanas se reunían cada mes para considerar los asuntos de interés común. En Los Escritos también podemos leer: «Si se da un empleo a una hermana, la superiora debe autorizarla y darle los medios para ejercerlo».

La fundadora legó a sus hermanas una espiritualidad Mariana basada en dos misterios de la Santísima Virgen: la Visitación a su prima Isabel y su presencia entre los apóstoles en la Iglesia primitiva. El primer misterio inspiró a Marguerite a darse ella misma rápida y desinteresadamente al servicio del prójimo y la animó a ofrecer oraciones de alabanza y agradecimiento. La segunda es la fuente de su amor por la Iglesia y su deseo que sea revivido, dentro de la comunidad, «el verdadero espíritu de cordialidad y de amor de los primeros cristianos».

La Congrégation de Notre-Dame de Montréal hoy en día está presente en cuatro continentes, en los siguientes países: Canadá, Estados Unidos, Japón, Honduras, Guatemala, El Salvador, Camerún y Francia.

 

Marguerite Bourgeoys

Nació en Troyes en 1620

Bautizada en la iglesia Saint-Jean-au-Marché

Murió en Montreal (Canadá) en 1700

Canonizada por el papa Juan Pablo II en 1982

 

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