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La gripe española: extracto de Histoire de la Congrégation de Notre-Dame

Congrégation de Notre-Dame

La gripe española: extracto de Histoire de la Congrégation de Notre-Dame, Volumen XI, libro 1: 1900-1950, 1972, p. 35-37.

En 1918, en todo el mundo, y en particular en Canadá, una epidemia de gripe conocida como la gripe española, trajo dolor a miles de familias y diezmó la población. Debido a que los hospitales, doctores y enfermeras no podían ayudar a todos los enfermos, el arzobispo de Montreal les pidió a las comunidades religiosas que organizaran servicios voluntarios gratuitos para los pobres y todos lo que no podían obtener ayuda. Una Circular de la Superiora General les hizo una llamada a las hermanas de Montreal:

De nuestra Casa Madre, este 16 de octubre de 1918.

Mis queridas hermanas,

La epidemia que se extiende a través de nuestra provincia está tomando proporciones alarmantes en nuestra ciudad. Los hospitales ya no pueden hacerle frente al creciente número de enfermos que mueren por falta de atención y ayuda.

Esta mañana, en un esfuerzo por ayudar en un momento de tanto sufrimiento, el arzobispo de Montreal ha llamado a las comunidades religiosas que lleven su ayuda caritativa a los hospitales que la ciudad ha abierto temporalmente.

A esta invitación de nuestro digno y venerable Prelado, sólo podemos responder con toda nuestra generosidad.

Con este propósito, mis queridas hermanas, al recibir esta carta, que la superiora les leerá inmediatamente, se reunirán en su capilla y recitarán el Veni Creator y el Ave Maris Stella. Ante Dios, reflexionarán en oración sobre el mérito y la excelencia del sacrificio que se les pide. Si en la profundidad de su alma, Nuestro Señor apela a su generosidad, le pido que me envíe su nombre inmediatamente. Su decisión será guiada por la sola y única inspiración de Jesús en el Sagrario.

Nuestra venerable Madre Bourgeoys, que cuidó de los soldados cuando padecieron del tifus en el barco que la trajo a nuestra incipiente colonia y que se dedicó en Ville-Marie a enterrar a los muertos y a todas las obras de caridad, sea su modelo. No dudo que esta nueva manera de imitarla la recompensará, a usted y a toda su querida familia religiosa, con bendiciones únicas del cielo.

Tengo la firme confianza de que la Santísima Virgen le dará siempre la fortaleza y el valor que necesitará para enfrentar la difícil situación actual.

Me encomiendo a todas ustedes, mis queridas hermanas,

afectuosamente devotas de María,

Hermana Sainte-Euphrosyne, Superiora General, CND

Muchas hermanas de la Casa Madre se ofrecieron para trabajar en los hospitales temporales, principalmente en el Refugio Meurling. La organización estaba bajo la dirección ejecutiva de la hermana Sainte-Marie-Ananie, custodia general; una Monja Gris o una hermana de La Providencia acompañaba a cada hermana CND. Las hermanas se dedicaron a un centenar de pacientes en el hospital de emergencia Meurling, en la calle Saint-Louis. Con amor y fe, prestaron los servicios más humildes y repulsivos en las condiciones más precarias. Los Messieurs de Saint-Sulpice eran responsables de ofrecer la ayuda espiritual. Monseñor H. Legrand, PPS, el párroco de Bon-Secours, se dedicó incansablemente junto con los señores René Labelle y Waddell. Las hermanas tuvieron el consuelo de ayudar a muchas almas a cruzar el umbral de la eternidad: un nuevo apostolado austero pero reconfortante, que revelará sus secretos más allá de esta vida.

El 20 de octubre de 1918, ante la escasez de enfermeras protestantes en el Hospital Alexandra, el superintendente del Victoria Hospital de Montreal solicitó ayuda de las hermanas. La superiora general, Madre Sainte-Cornélie, respondió a la llamada con las hermanas Saint-Gabriel, Saint-Hubert y Saint-Vincent-de-Sienne. Fueron recibidas con cierta sorpresa y mucho agradecimiento. Finalmente, el 6 de noviembre, la epidemia pareció haber sido superada. La Congregación escribió páginas significativas de la historia al servicio de la Iglesia. En nuestro tiempo, estas páginas hablarían de ecumenismo, colaboración social y pastoral. Las hermanas obtuvieron conocimientos nuevos sobre los seres humanos y el deseo de formar más y más estudiantes para las obras de servicio y de caridad.

 

Placa conmemorativa de metal otorgada a las hermanas de la Academia Saint Patrick por su devoción y sacrificio durante la epidemia de 1918, Montreal, Quebec, [1918?]. Archivos de la Congrégation de Notre-Dame - Montreal (315.370.070)

Instrucciones para las hermanas que cuidaban de los enfermos en casa durante la epidemia de la gripe española, Montreal, Quebec, [1918?]. Archivos de la Congrégation de Notre-Dame – Montreal (200.100.018)

INSTRUCCIONES PARA LAS HERMANAS

que ofrecen cuidados en casa a los enfermos durante la pandemia.

Para las hermanas, tomarán las precauciones higiénicas que establezca la cuidad: gárgaras, desinfectantes, etc. Utilizarán una bata, gorro y mascarillas. Se los pondrán al entrar a la casa y se las quitarán hasta salir. Debido a que estos artículos ya están saturados con formalina y otros desinfectantes, no hay necesidad de desinfectar de nuevo al regresar al convento.

Para los pacientes, ante todo, cumplirán completamente con las órdenes del doctor. Luego se ocuparán de todos los detalles de higiene del paciente, de cabeza a los pies, sin apartarse de nada que la caridad exija. También ayudarán a cuidar la habitación del paciente e incluso toda la casa, si no hay nadie más que lo haga.

Es importante tener siempre desinfectante en la casa, especialmente en la habitación del paciente: cloruro de cal, formalina, etc., para cubrir bien a los pacientes para protegerlos del frío y darles el máximo de aire posible.

Cuando no se ha llamado al doctor, puede seguir el tratamiento siguiente.

Al principio, 3 granos de calomel en dosis pequeñas a través del día: ½ grano cada media hora. Media hora después de la última dosis, una cucharada de sulfato de magnesio (sal de Epsom).

Cualquier tipo de jarabe expectorante.

Estricnina 1/60 o cafeína, 2 granos 3 veces al día para mantener al paciente.

Dieta líquida: de manera alterna, 1 vaso de agua o leche cada 2 horas.

Monitorear los intestinos. Si hay diarrea, 10 granos de bismuto cada 3 o 4 horas, como sea necesario. Si hay estreñimiento, 1 cucharadita de sal de Epsom cada mañana o cualquier otro laxante. Si hay dolor intestinal, una cápsula de aceite de castor, como sea necesario.

Cuando haya dolor o congestión en los pulmones:  ventosas, aplicación de yodo en la garganta y en toda la longitud del esternón, cubrir con un algodón absorbente, vendaje de mostaza o cataplasma.

El curso de la enfermedad, que varía de un paciente al otro, indica el tipo de cuidado que debe darse. Las compresas frías en la cabeza alivian los dolores de cabeza.

La presión arterial, la temperatura del cuerpo y los sonidos de la respiración debe tomarse 3 veces al día o más, si el doctor lo solicita. La fecha y hora de estas observaciones debe ser anotada. En cualquier caso, el doctor debe ser informado de todo lo que concierne al paciente. Por lo tanto, es necesario escribir todo en el cuadro de observaciones. Si no tiene un cuadro preparado, hágalo en cualquier hoja de papel.

El paciente podría necesitar inhalaciones. A continuación encontrará algunas instrucciones:

INHALACIÓN

Mentol y alcanfor a partes iguales. Se trituran juntos para formar un aceite. Coloque de 4 a 5 gotas de este aceite o algunos cristales de mentol en una taza con agua hirviendo. Puede envolver la taza con un cono pequeño de papel o una toalla y al mismo tiempo cubrir la nariz y la boca para inhalar el vapor.

 

 

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