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Segundo Domingo de Adviento 2018

Frances MacDougall, CND

Crédito foto: Marie-Claire Dugas

La lectura de hoy nos invita a animarnos mutuamente para cambiar nuestra manera de prepararnos para la venida del Cristo. ¿Qué significa este mensaje para nosotras, seguidoras de Marguerite Bourgeoys, que moldeó su propia vida en el rol de María en la Visitación y en la iglesia primitiva? El rol de María, mientras se encontraban reunidos esperando la llegada del Espíritu en Pentecostés, era ser fuente de aliento para todos en la iglesia primitiva.

Este domingo la lectura del Evangelio de Lucas menciona a Juan El Bautista nombrar los líderes civiles y religiosos del Viejo Testamento. Recuerdo un día en 1980 en que le preguntaba a mi clase de secundaria «¿Por qué estudiamos el Viejo Testamento?». Un alumno respondió «Para que no demos por hecho la venida de Cristo».

Estas lecturas de Adviento son un recordatorio para que reflexionemos si estamos dando por hecho la venida de Cristo. El Evangelio de Lucas es muy consciente que Jesús es el término de las Escrituras hebreas. Juan El Bautista une el tiempo antes de Cristo con la venida de Cristo y recorre la región del Jordán anunciando «todos verán la salvación de nuestro Dios».

¿De qué manera estamos siendo invitadas a preparar el camino del Señor? Reflexione sobre alguien que le ha ayudado a cambiar y convertirse en una mejor persona.

¿Cuál es la mejor manera de invitar a las personas a cambiar su manera de ser?  ¿Señalando sus faltas? ¿Animándolas? ¿Diciéndoles: "Puedes hacerlo"?  Sabemos por experiencia que si desafiamos a alguien a cambiar y no existe un nivel de confianza, entonces la relación se rompe.  La mejor manera de lograr que la mayoría de nosotras cambiemos es alentando lo que es mejor en nosotras en lugar de señalar nuestras faltas. Todas respondemos mejor al cambio cuando se nos recuerda que "Dios que empezó tan buen trabajo en ustedes, estoy seguro de que lo continuará hasta concluirlo", como le recuerda Pablo a los filipenses.

Al continuar este camino de Adviento y dar gracias "por la salvación de nuestro Dios", pidamos la gracia de crecer en la confianza de nuestras instituciones, tanto eclesiásticas como políticas, y seamos fuentes de aliento para las personas en las periferias.  Que todas las que buscan ayudar a otros sean signos de aliento y consuelo para nosotras.  En un espíritu de mutualidad, seamos conscientes de cómo las personas en las periferias pueden ser signos de aliento para nosotras.

 

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