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Desde la Esquina de Formación Noviembre de 2017

Libby Osgood, novicia CND

Queridas hermanas y amigos,

¡La vida en la Casa de Formación ha sido interesante y ocupada! La experiencia ha sido muy gratificante y llena de muchas aventuras y aprendizajes nuevos. Estamos muy agradecidas por todo su apoyo y oraciones. Sin duda siento que nuestro hogar está sostenido con mucho amor y afirmación. ¡Gracias por las muchas maneras en que ha mostrado su apoyo a cada una de nosotras!

Aunque hemos establecido cierto tipo de programa, lo que ha sido un regalo son las muchas sorpresas y diferentes oportunidades que hemos tenido los últimos meses. Quizás algunos de ustedes no pueden sino preguntarse, «¿Qué es lo que realmente sucede en la casa de formación?». Como no deseo ser redundante, me dirijo a Libby para que responda esta pregunta. Además, ella lo compartió de una manera hermosa en su último blog y es por eso que me dirijo a ella para que responda esta pregunta. (Maco Cassetta, CND)

El título del blog de Libby es: ¿Qué dirías tú que hacemos aquí? También lo puede ver en línea en:

http://literallylibby.blogspot.com/2017/11/what-would-you-say-you-do-here.html?utm_source=feedburner&utm_medium=email&utm_campaign=Feed%3A+Literallylibby+%28LiterallyLibby%29

Cuando comencé este blog, prometí compartir cómo es la vida de una novicia.  Ahora que he estado en el noviciado durante algunos meses, me he acomodado en un patrón cómodo que puede ser descrito mejor como ‘un día en la vida’. Cabe señalar que cada orden religiosa tiene su propia manera de formar a las novicias y aun dentro de la CND (mi orden – Congregación de Notre Dame), cada experiencia del noviciado fue diferente para cada hermana que ha compartido su historia conmigo, así que esta es solo mi experiencia, hasta ahora.

Para aclarar el lenguaje de monjas: ‘formación’ – esta es otra palabra para estudio, preparación, entrenamiento, pero es usada específicamente en el contexto de la vida religiosa y aunque se aplica especialmente a este tiempo como novicia (campo de entrenamiento para monjas), la formación es continua a través de los votos temporales y en la vida profesa. En mi vida anterior, yo me referiría a esto como  ‘aprendizaje permanente’ o ‘desarrollo profesional’, con temas más amplios a desarrollar personal y espiritualmente.

Yo comienzo el día con una hora de oración personal, para orientarme a mí misma hacia lo divino y fijar un curso deseado de paz y presencia. Esto generalmente incluye la escritura diaria, el oficio divino de la mañana y la meditación/ contemplación. Mi mantra favorito hasta ahora es la oración de Jesús – Señor Jesucristo ten piedad de mí. Luego tengo que acordarme de colocarme la cruz. La mayoría de los días ya estoy fuera de mi habitación antes de acordarme.

El desayuno y el almuerzo se toman cuando conviene y nos reunimos juntas como casa de 5 para compartir la cena y después para la oración comunitaria. Cada una cocina una vez por semana y ha sido divertido estirar mis músculos culinarios los cuales habían sido grandemente atrofiados durante los últimos 6 años en que viví sola. De igual manera, yo dirijo la oración una noche a la semana. La oración comunitaria casi siempre incluye un canto y el oficio divino de la tarde, aunque la última semana tuvimos un servicio especial para el Día de los Muertos y colocamos un altar para los seres amados que han muerto. La persona que dirige la oración programa la agenda y cada noche es diferente pero especial. Los domingos, participamos compartiendo la fe y en conocernos mejor a un nivel más profundo. Lo que encuentro más poderoso cuando oramos juntas es que cada noche, hay tiempo para el silencio contemplativo y la energía del silencio de 5 personas es poderosa y cargada de energía. Yo soy una persona nocturna, pero después de esta subida de energía, me siento recargada, quedo despierta durante horas.

Yo voy a misa todos los días, algo con lo que pensé que tendría que luchar. Sin embargo, he descubierto que la misa diaria es maravillosa – más corta, al grano y ofrece un recordatorio regular de llevar a Cristo al mundo. Además, yo voy a diferentes iglesias cada día para darme la oportunidad de explorar la iglesia, el vecindario y las personas. Generalmente camino durante el día, ya que hay 6 iglesias a unos 45 minutos andando.

Los lunes y los miércoles me encuentro con mi directora de noviciado y aprendo sobre la vida religiosa, la formación CND, información específica del noviciado y oportunidades de crecimiento personal.  Las semanas tienen un tema (lo que me gusta) generalmente incluye leer artículos y libros (lo que me gusta más) y tengo «tarea» en forma de reflexión corta de cada uno (yo creo que a mi directora de noviciado le gustaría que yo escribiera menos…pero una vez le dije que me toma dos párrafos para estornudar, de manera que está atrapada con escritos largos).

Los martes y miércoles por la tarde voy a clases. Una es un curso de postgrado en la Universidad Fordham sobre el Antiguo Testamento. Esto es maravilloso y ha cambiado la manera que escucho las lecturas en la misa, le da contexto, cultura e historia a los relatos. El otro es un curso de pregrado en el Iona College sobre la Cosmología del Universo y la manera en que las estrellas y la espiritualidad están entrelazadas (obviamente maravilloso). Esta clase la da una de las hermanas – Kathleen Deignan, y ha sido inspirador escuchar su misticismo y sabiduría. El próximo semestre será el Nuevo Testamento y  Teilhard (*¡¡Espero!!).

Los jueves me encuentro con un grupo de novicias y sus formadoras (directoras de novicias, formadoras, etc.) y aprendemos todas juntas. Viajamos a diferentes casas para conocer el espacio personal de las demás, viajamos tan lejos como Connecticut, Pensilvania y Nueva Jersey. Los temas han incluido: enseñanza social católica, oración, reflexión teológica y desarrollo psicosocial. Una variedad por decir algo. Este grupo de novicias es parte de un grupo más grande que se reúne durante 6 semanas al año, para todas las personas en formación – candidatas (como yo el año pasado), novicias, recién profesas (en el ministerio con trabajo y la promesa de quedarse otro año o dos hasta que están listas para los votos finales) y nuestras formadoras. El año pasado, tuve la oportunidad de viajar siete veces de PEI a NY para reunirme con este grupo, de manera que ya tenía un círculo de amigas cuando llegue.

Los viernes son ‘Día de Camino’ o ‘Día de Desierto’, donde trato de integrar lo que aprendí durante la semana de manera intencional, en silencio, lo más posible. Este es casi como un día de retiro a la semana y un recordatorio de no estar muy ocupada. Puedo leer, hacer mi blog, caminar durante 8 horas o realmente cualquier cosa que el espíritu me mueve hacer, pero con el fin de hacerlo de manera intencional.

Como comunidad – tenemos una noche de juegos y jugamos cartas (a solicitud mía), algunas noches vemos juntas la televisión (actualmente obsesionada con Good Place y Project Runway), otras me escabullo en medio de la noche a la iglesia oscura para rezar (ssshhhhh ¡no se lo digan a nadie!), cocinamos juntas, salimos a caminar e incluso fuimos a una obra de Broadway (¡¡teníamos 5 boletos!!). Esta fue una experiencia bastante especial.

Logro tener 7 horas completas de sueño – más de las que tenía antes. Contribuyo con la limpieza aunque la mayor parte de mis esfuerzos son en el mantenimiento de la casa – arreglar el lavatrastos, instalar cosas, armar libreros, etc. Tengo la oportunidad de aprender unos cuantos instrumentos, disfruto de la soledad de mi habitación cuando mi ser introvertido está abrumado de «compañerismo». Hay muchas cosas que estoy dejando fuera – como los viajes a la ciudad para visitar un museo, visitas de los amigas que llegan a la ciudad, reuniones comunitarias provinciales, reuniones con las Personas Asociadas CND, charlas sobre la pobreza o el activismo ecológico y celebraciones por la vida de las hermanas en sus funerales (unos cuantos hasta la fecha).

Yo creo que estos han sido los acontecimientos más importantes. Un horario muy ocupado, por supuesto, y yo me pregunto cómo han pasado los días, ¡cómo es posible que ya hayan pasado 11 semanas! Me siento agradecida por las personas con quien vivo, atesoro las lecciones que he aprendido y siento temor cuando haya terminado los dos años.

 

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