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Marguerite, su fuerza y su fe

Biografía de una pionera de la Nueva Francia

Fuentes: “Introducción, p. 3-11 de Patricia Simpson, Marguerite Bourgeoys y Montreal, 1640-1665, McGill-Queen’s Press, 1999 y P. Simpson, Marguerite Bourgeoys. La audacia de los principios, Montreal, Fides, 2009, p. 117.

1. La primera maestra de Montreal

La ciudad de Montreal nace del deseo de un grupo de hombres y mujeres de la Francia del siglo XVII. Ellos sueñan en formar en la Nueva Francia una sociedad cristiana modelo, donde los franceses y amerindios puedan vivir en armonía. Para lograr este sueño, forman la Société de Notre-Dame de Montréal en 1640 y en mayo de 1642, Ville-Marie es fundada en la isla de Montreal.

Para alcanzar este fin, establecen en Francia la Sociedad de Notre-Dame de Montreal, en 1640, y dos años más tarde, en mayo de 1642, establecen Ville-Marie en la isla de Montreal.

Nacida en Troyes, en la región de Champagne de Francia, Marguerite Bourgeoys llega a Ville-Marie en 1653 con la «gran contratación» de cien hombres, quienes protegerían la colonia de graves peligros. La llegada de Marguerite cumple parte del plan inicial que incluía la educación de los niños de la colonia.

Sin embargo, Marguerite debe esperar hasta 1658 para que haya suficientes niños para abrir la escuela. El gobernador Maisonneuve le da un establo de piedra abandonado. Marguerite trabaja con los niños para limpiar el establo. Los niños comienzan la escuela el 30 de abril de 1658.

2. Educación liberadora

La educación que Marguerite Bourgeoys les da a los niños y mujeres es ante todo una educación en la fe. Esta fe está profundamente enraizada en el doble mandamiento del amor: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente, y a tu prójimo como a ti mismo».

Sin costo alguno, los niños aprenden a leer, escribir, contar y habilidades manuales. Sus primeros alumnos no eran ricos ni poderosos; son los niños de los colonos que construían Montreal. Muy pronto, se enfrentan a la difícil tarea de ganarse la vida para ellos y para sus familias. Con el propósito de cumplir estas tareas, ella resalta la importancia no solo de un «trabajo honrado» sino que también el valor de sus esfuerzos.

Ella recibe a las «Hijas del Rey», quienes vienen de Francia para casarse con los colones. Las ayuda a adaptarse a su nuevo país y situación. Abre también talleres donde las mujeres pobres pueden aprender habilidades manuales que les permite ganarse la vida. Ella cree en una educación centrada en la persona, que toma en cuenta su dignidad. El objetivo de la «educación liberadora» es desarrollar plenamente el potencial de cada persona.

3. Una Congregación fuera de claustro

Hasta el siglo XVII, y aun mucho después, las mujeres que vivían en comunidad debían estar enclaustradas. Se les prohibía salir de sus conventos. La seguridad material de estas comunidades dependía de donaciones y dotes, por lo tanto, estaban cerradas a las mujeres pobres, a menos que tuvieran un benefactor.

Marguerite funda la Congrégation de Notre-Dame. Una de las primeras comunidades religiosas de mujeres fuera de claustro en la Iglesia católica y la primera en Norte América. Esta comunidad era económicamente suficiente y, a diferencia de la mayoría de las que había en Francia en ese tiempo, ha sobrevivido hasta la fecha.

Su inspiración para fundar dicha comunidad es María, la madre de Jesús, a quien considera como la primera y más fiel discípula del Señor, ya que salió a enseñar y a hacer el bien en la iglesia primitiva. Su sentido de identificación con esta figura crece con su propia experiencia durante los primeros días de Montreal.

4. Después de más de tres siglos, la aventura continúa…

En el tiempo de Marguerite, la Congregación estaba formada por hermanas francesas y norteamericanas, de descendencia amerindia e inglesa. Su obra educativa se extendió más allá de Montreal, a la ciudad de Quebec y los demás pueblos a lo largo del río San Lorenzo.

La Congregación de Marguerite ha perdurado y su comunidad se encuentra ahora en Canadá, los Estados Unidos, Japón, Honduras, Guatemala, El Salvador, Francia y Camerún. Las mujeres de estos países se han unido a la Congregación y, al igual que en el tiempo de Marguerite, trabajan de muchas maneras en la «educación liberadora».

El 31 de octubre de 1982, Marguerite Bourgeoys es canonizada por el papa Juan Pablo II. Ella se convierte en la primera santa de Canadá. Marguerite fue una pionera que se comprometió a construir una mejor Iglesia y sociedad. Después de más de tres siglos, ella continúa invitándonos a trabajar juntos por un mundo más justo.

Descubrimiento de su verdadero retrato
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